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ESTÁ DE PERLAS

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Una semana más, Lúa y Marcos nos traen al blog otra de esas expresiones típicas de nuestra lengua que todos utilizamos de manera habitual, con todo su sentido, pero sin saber exactamente cuál es su origen… Son lo que la Real Academia de la Lengua Española denomina modismos, o lo que es lo mismo, expresiones características de una lengua, formadas por un conjunto de palabras con una estructura fija y con un significado que no se puede deducir del significado de las palabras que lo forman.

El caso que hoy Lúa y Marcos sacan a colación es el de la locución ‘De perlas’, un giro lingüístico, cuanto menos curioso, que pone de manifiesto que algo es perfecto para una situación concreta, o bien, que algo ha colmado la mejor de nuestras expectativas. Así, existen dos tres formas básicas para el uso del dicho en cuestión: ‘De perlas’, ‘Venir de perlas’ y ‘Estar de perlas’. “El café que me tomé estaba de perlas”, o, “Este destornillador me viene de perlas para arreglar la bici”, son dos buenos ejemplos de su utilización.

El origen del modismo De perlas es toda una incógnita. Se cree que está relacionado con las gemas orgánicas producidas por las ostras, puesto que éstas, las perlas, siempre han sido consideradas como un bien muy preciado, valioso, y ciertamente escaso.

NI CHICHA, NI LIMONÁ

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Lúa y Marcos están entusiasmados con el nuevo giro lingüístico que han escuchado de boca de una vecina que discutía con una amiga en la panadería del barrio. Mientras una de ellas parecía estar entusiasmada con el último vestido que la reina del pop, Madona, había adquirido en una subasta de piezas de alta costura, la otra, que parecía estar en desacuerdo,  profería la siguiente expresión: “Ni chicha, ni limoná”… Lúa y Marcos ya tenían un nuevo objetivo para su hobby favorito, que no es otro que el de descubrir el origen y el significado de expresiones divertidas y populares de nuestra lengua.

El dicho Ni chicha, ni limonada se utiliza cuando queremos expresar que algo no es una cosa ni tampoco otra, o cuando algo ni nos ha gustado, ni disgustado. Es muy fácil de apreciar el significado de Ni chicha ni limoná en el ejemplo que pudieron obervar Lúa y Marcos, donde a una de sus vecinas del barrio, el nuevo vestido de Madona, ni le resultaba bonito, ni le resultaba feo… “Ni chica ni limoná”.

Pero más allá del uso y su significado de Ni chicha ni limonada… ¿Cuál es el origen de esta curiosa expresión? Pues bien, la Chicha era una bebida alcohólica no destilada muy popular  en algunos países de latinoamérica, y su sabor entraba en claro contraste con el de la famosa limonada (originaria del Antiguo Egipto). Dicen los entendidos en la materia que el dicho se comenzó a usar con el fin de comparar ambas bebidas con una tercera (“no es ni potente con la chicha, ni suave como la limonada”).

Como suele ocurrir con los dichos populares, el uso de la expresión “Ni chicha, ni limoná” acabó generalizándose hasta el punto de aplicarse a cualquier tipo de objeto o situación a comparar. Así que ya sabéis, si una cosas no os gusta del todo… Simplemente gritad a todo pulmón: ¡Ni chica, ni limoná!

¡TIRARSE EL PISTO!

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Lúa y Marcos no cejan en su empeño por localizar y rescatar expresiones populares de corte humorístico y origen desconcertante. Esta semana, el dúo de simpáticos amigos se ha topado con uno de esos dichos que, al pronunciarse, esbozan la sonrisa en el rostro de quien lo escucha, salvo en el de aquél al que va dirigido. Nos referimos, como habréis podido observar en el titular del presente post a “Tirarse el pisto”.

A estas alturas, pocos son los que desconocen el significado que esconcen los términos del giro lingüístico Tirarse el Pisto, pero para aquel al que se le escape, decirle que se trata de una frase hecha que indica que alguien presume, alardea o se vanagloria de sus propios logros o méritos, aunque éstos no siempre sean ciertos.

¿Pero cuál es el origen de esta curiosa expresión que su sentido literal tanto difiere de su significado real? Antiguamente el pisto, el popular plato de cocina española, era bien distinto del que conocemos a día de hoy. Los condimentos de la receta original del pisto diferían muchísimo de las verduras, el tomate y el pimiento que componen el actual. En la fórmula inicial distintas carnes constituían la esencia del plato y su preparación además de complicada, era costosa, solo para los bolsillos más pudientes.

Tal era el esfuerzo y el costo del pisto original, que “tirarse el pisto” empezó a vincularse con el asignarse un mérito y, por tanto, otorgarse una “recompensa” por ella. Así que ya sabéis, si alguien se está tirando el pisto, con decírselo, bastará para sacarle los colores.

¡NO DAR PALO AL AGUA!

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Hoy Lúa y Marcos os quieren presentar una de esas frases hechas que, como muchas otras otras, deben su origen a una tarea concreta asociada a una determinado oficio o gremio. En concreto, la expresión de la semana es ‘No Dar Palo al Agua’, uno de los giros lingüísticos más utilizados en nuestro país y que, aún a día de hoy, sigue en plena vigencia.

El significado de No Dar Palo al Agua no parece evidente. Básicamente se trata de un dicho popular que se aplica para referirse a alguien que carece de oficio ni beneficio, o que muestra poco ánimo a la hora de realizar una actividad que conlleve esfuerzo o constituya una obligación, como por ejemplo trabajar. En poca palabras, No Dar Palo al Agua se utiliza para indicar que una persona es vaga.

¿Pero cuál es el origen del dicho No Dar Palo al Agua? Como comentábamos al principio, el origen de esta frase está relacionado con una profesión, con un gremio específico, en este caso, el de marino o marinero. Antiguamente, cuando los botes propulsados a motor eran todavía cosa de ciencia-ficción, los marineros conseguían desplazar las embarcaciones, bien mediante el viento en las velas, bien mediante el uso de remos. En este último caso, cuando alguno de los remeros no se esforzaba como el resto a la hora de empujar con el remo/palo la embarcación, se decía coloquialmente que éste No Daba Palo al Agua.

Por tanto, es lógico que la expresión No Dar Palo al Agua, de uso exclusivamente marinero en su origen, acabase popularizándose para definir a aquél que, básicamente, era un vago redomado. Interesante, ¿verdad?

¡DORAR LA PÍLDORA!

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La frase hecha de esta semana ha traído de cabeza a Lúa y a Marcos. Por más que trataban de entender el significado de la nueva expresión que la mamá de Lúa soltó durante el desayuno, no lo lograban. Y es lo que tienen algunos dichos de nuestra lengua, que su significado literal poco  o nada, tiene que ver con el motivo real de su uso. ¡Y es que cómo van a saber qué diantres quiere decir ‘Dorar la Píldora’ si nadie se lo explica!

Pues nada, a ello vamos. Aunque el origen de la expresión Dorar la Píldora sí se corresponde con el significado que refieren sus palabras, la realidad es que la locución pasó a utilizarse para describir aquella situación en la que un individuo dulcifica una noticia mala para evitar herir a aquel que la recibe. Asimismo, también se generalizó su uso para referirse a ese momento en el que una persona engalana la realidad de una situación haciéndola parecer más bonita de lo que es con el fin de obtener el favor del otro.

Hasta aquí el uso de Dorar la Píldora, pero… ¿Cuál fue su origen? Antiguamente, los remedios o medicamentos destinados a combatir los males del ser humano eran desarrollados por boticarios, y no por los gigantes farmacéuticos de hoy día. Su labor no sólo se ceñía a encontrar el antídoto adecuado para una determinada enfermedad, sino también en lograr que sus amargas creaciones, generalmente mezclas de los más diversos variopintos elementos, le supiesen bien al que las consumía.

Evidentemente, en aquel entonces no existían los excipientes que, a día de hoy, se emplean para camuflar el desagradable sabor de los medicamentos, así que los boticarios recurrían a recetas caseras para atenuar el mal sabor de sus píldoras. Por lo general, sumergían las pastillas en concentrados dulces para, a continuación, secarlas a fuego lento, hasta obtener una capa dura que envolvía los componentes más desagradables. ¿Curioso verdad?