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¡NI HABLAR DEL PELUQUÍN!

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Cuando Lúa y Marcos quieren rechazar de forma rotunda alguna propuesta que sus papás o amigos les hacen, siempre recurren a una de las frases hechas más simpáticas del idioma español. Nos referimos a la clásica expresión castellana, “Ni hablar del peluquín”. Es evidente cuál es el uso y significado de este dicho popular, pero… ¿Conocemos su origen?

Para descubrir el origen de la locución “Ni hablar del peluquín”, habría que retrotraerse a mediados del pasado siglo XX, en concreto, al año 1943, fecha en la que exponía un musical de corte cómico denominado “Canelita en rama”, basada en la obra teatral homónima de Antonio Guzmán Merino. En la citada obra, uno de los personajes, un caballero que porta peluquín, pretende cortejar a una joven dama. La madre de la joven no quiere que ésta se pitorree del pretendiente en cuestión, y lo hace con una canción en lo que aparece, por vez primera, la frase Ni hablar del peluquín.

A continuación os dejamos la canción íntegra, la cual, por cierto, lleva por título… ¡Ni hablar del peluquín!

“La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡Ay mi don Valentín!,
¡Ay mi don Valentín!
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo ha estrenao
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
que tiene una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!”

ME VOY A ‘PLANCHAR LA OREJA’

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Lúa y Marcos saben que el uso repetitivo de una expresión determinada, cuyo significado no necesariamente se deduce de las palabras que la forman, puede dar lugar a la aparición de un ‘modismo’, o lo que es lo mismo, una costumbre lingüística generalizada entre los habitantes de un lugar.

En España existen multitud de modismos, muchos de ellos realmente pintorescos. Uno de los modismos que más encandilados tiene a Lúa y Marcos está relacionado con una de los hábitos más característicos del reino animal, y por ende, del ser humano: el sueño.

Cuando estamos cansados y queremos acostarnos, lo más lógico es decir a nuestros amigos y seres queridos ¡nos vamos a dormir! O ¡nos vamos a la cama! Pero hay una forma más divertida de manifestar este deseo que causa furor entre los jóvenes, y no es otra que espetar: ¡Me voy a planchar la oreja!

Fruto del divertimento que a Lúa y Marcos les produce este modismo, hemos querido regalaros un diseño que, si bien al igual que éste no deja a las claras el significado para aquellos que no lo conocen, esperamos os parezca igual de divertido que su ‘homólogo’ escrito.

RASCA Y GANA DE SAN VALENTÍN

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El día de San Valentín está a la vuelta de la esquina. El 14 de febrero todos los enamorados celebran su día. Se trata de una fecha muy especial en la que la pasión y el deseo se tornan protagonistas y las parejas ponen de manifiesto su mutuo cariño mediante presentes y planes de lo más especial. En Love & Child hemos querido regalaros un divertido juego para que vosotros, papás, podáis disfrutar de ese singular día junto a vuestros grandes amores, vuestros hijos. Un ‘rasca y gana’ que podréis preparar  vosotros mismos de forma rápida y sencilla.

A continuación, os ofrecemos los pasos a seguir para que este San Valentín 2016 sea lo más ameno posible para los peques de la casa:

rasca

Descarga aquí tu Rasca y Gana

LÚA Y MARCOS SE ‘HAN PUESTO LAS BOTAS’

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Las vacaciones de Navidades y las festividades y eventos que tienen lugar esta época del año, aseguran generosos convites regados de todo tipo de bebidas y de alimentos, por lo general, muy sabrosos, pero poco saludables… Claro que, a nadie amarga un dulce. Tampoco a Lúa y Marcos, que desde el inicio de las fiestas hasta la apertura del nuevo año 2016, se ‘han puesto las botas’.

Esa fue la frase hecha que utilizaron los padres de Lúa tras la cenorra del fin del pasado año, una locución que le hizo tanta gracia, que ya ha pasado a ostentar un hueco preferente en su lista de expresiones típicas favoritas.

Pero ¿qué significado tiene el dicho ‘ponerse las botas’? Pues a día de hoy, esta máxima se utiliza coloquialmente para aseverar que alguien ha obtenido gran beneficio en algún asunto. Sin embargo, el origen de esta frase hecha se remonta a varios siglos atrás, donde las clases más pudientes del momento, calzaban botas altas, lo que les distinguía, de las gentes de pobres o de condición humilde, que siempre cubrían sus pies con zapatos.

VAMOS A MONTAR UN POLLO!

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Todo el mundo conoce, en mayor o menor medida, los distintos dichos populares que adornan nuestro idioma. Pero no son tantas las personas que saben cuál es el origen de dichas locuciones. Por fortuna, la infinita curiosidad de que hacen gala Lúa y Marcos les ha llevado a descubrir el significado de algunas de las frases hechas más divertidas de nuestra lengua y a revelar su procedencia.

Uno de los giros que más les gusta a Lúa y a Marcos es ‘montar el pollo’. Tradicionalmente, esta expresión se ha utilizado como sinónimo de ‘armar jaleo’, de formar follón. Pero… ¿por qué? La respuesta es realmente interesante.

A principios y mediados del pasado siglo, surgieron multitud de oradores que con la calle como telón de fondo y con un estrado movible, se dedicaban a “largar” su speech a todo aquél que pasaba por delante. Y lo cierto es que, muchos de estos “conferenciantes”, lograban atraer y congregar a multitud de personas a su alrededor. Como la temática habitual versaba sobre temas políticos, era bastante habitual que produjese algún que otro alboroto o incidente.

El estrado que estos oradores empleaban en sus discursos recibía el nombre de ‘poyo’, término que proviene de la palabra latina “podium” (podio). Pronto acabó relacionándose el hecho de subirse la susodicha tribuna con el preludio de un altercado… El “boca a boca” haría todo lo demás, popularizando la frase ‘montar el poyo’ como equivalente a crear trifulca.

Con el tiempo, la RAE ha acabado aceptando el uso de la palabra ‘pollo’ con ‘ll’ (cría de aves, en especial, de las gallinas), sin que el significado de ‘montar un poyo’ se altere.