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VAMOS A MONTAR UN POLLO!

VAMOS A MONTAR UN POLLO!

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Todo el mundo conoce, en mayor o menor medida, los distintos dichos populares que adornan nuestro idioma. Pero no son tantas las personas que saben cuál es el origen de dichas locuciones. Por fortuna, la infinita curiosidad de que hacen gala Lúa y Marcos les ha llevado a descubrir el significado de algunas de las frases hechas más divertidas de nuestra lengua y a revelar su procedencia.

Uno de los giros que más les gusta a Lúa y a Marcos es ‘montar el pollo’. Tradicionalmente, esta expresión se ha utilizado como sinónimo de ‘armar jaleo’, de formar follón. Pero… ¿por qué? La respuesta es realmente interesante.

A principios y mediados del pasado siglo, surgieron multitud de oradores que con la calle como telón de fondo y con un estrado movible, se dedicaban a “largar” su speech a todo aquél que pasaba por delante. Y lo cierto es que, muchos de estos “conferenciantes”, lograban atraer y congregar a multitud de personas a su alrededor. Como la temática habitual versaba sobre temas políticos, era bastante habitual que produjese algún que otro alboroto o incidente.

El estrado que estos oradores empleaban en sus discursos recibía el nombre de ‘poyo’, término que proviene de la palabra latina “podium” (podio). Pronto acabó relacionándose el hecho de subirse la susodicha tribuna con el preludio de un altercado… El “boca a boca” haría todo lo demás, popularizando la frase ‘montar el poyo’ como equivalente a crear trifulca.

Con el tiempo, la RAE ha acabado aceptando el uso de la palabra ‘pollo’ con ‘ll’ (cría de aves, en especial, de las gallinas), sin que el significado de ‘montar un poyo’ se altere.

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